BLOG DE MARIA CINTA MONTAGUT

domingo, 4 de febrero de 2018


Se desplazan las nubes
a través de la luz
hacen vivir la sombra en la montaña,
dibujan  mapas de ocultos territorios
sin ríos, sin fronteras,
que el mar refleja y desdibuja.
El rojo de la tarde se convierte en un barco
y el vuelo de los pájaros anuncia
la plenitud del agua como velo.
La tarde gris ya sólo puede
descubrir al viajero su soledad
en el leve rumor de su cadencia.

jueves, 18 de enero de 2018


Al paso de los años
he aprendido a vivir sin dogmas,
a ignorar la posesión de la verdad,
la fe del converso,
las grandes palabras
que hacen pequeño el mundo,
la obediencia ciega,
la justicia de las injusticias.
Al paso de los años
viajar es lo que importa
y estar de pie
frente a lo incierto de mañana.

miércoles, 1 de noviembre de 2017


No tengo territorio que reivindicar,
amplio es el camino de la duda
y, sin saberlo,
reencuentro el viaje que me lleva
a vivir en la errancia.
Cada palabra dicha, cada gesto,
cada mirada sostenida,
cada cuerpo soñado
fueron hitos que quedaron atrás.
Tal vez por eso
hoy ya no tengo territorio que reivindicar
y vivo
en la constante errancia del destino.

jueves, 26 de octubre de 2017


Sant Félicien

Al borde del camino
los ojos de la búfala
se hunden en los míos
y surgen las praderas luminosas,
los bosques silenciosos,
la tempestad sonora de los cascos
en el tambor del llano que no acaba.
Se estrecha el horizonte
en los ojos cansados de la búfala
que lentamente rumia la pastura
y mis ojos la miran y desean
atravesar con ella
el último camino de la estepa.

martes, 15 de agosto de 2017

Buscar en el camino las palabras
para explicar ese mismo camino,
las calles silenciosas
o el ruido de las pisadas de los otros
por aceras ajenas
en ciudades lejanas
donde dolor, amor o círculo
se dicen de otro modo.
Siempre el viaje nos lleva a las palabras
y nos despierta el hambre
de conocer aquello que soñábamos solos
tendidos en la cama en las noches de insomnio.

martes, 18 de julio de 2017


Mido la noche como mido el camino
para viajar sin mapas en los labios
y atravesar el tiempo con una daga sola.
Las olas van dejando en la arena su rastro,
caracolas vacías, sueños de sal, silencio.
Y el horizonte ajeno se desplaza
a través de unos ojos como barcos.